jueves, 18 de septiembre de 2008

Una vez más...

Frente al monstruo sucumbo, atadas de manos y pies, cierro los ojos imaginando tal vez que el crassus error dejará de ser.De lejos escucho los gemidos del gran dictador, anunciando su entrada triunfal, aplastando cerebros camina hacia el altar, si!, se siente un temblor, son los súbditos implorando perdón!.Lágrimas de sal es el precio que hay que pagar, dentro de este carrusel, nadie se va sin antes dejar su hermosa humanidad...Mi grito no podrá acallar, porque he logrado ingresar, a su corazón sin pelear.

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